El Banco de España estima un coste de 60.613 millones por el rescate a la banca


El Banco de España acaba de publicar el libro blanco (bajo el título ‘Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España, 2008-2014′) destinado a dar su particular visión de la crisis financiera. Te lo contamos todo por medio de LaExpansión

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El documento tiene 257 páginas y ha sido remitido a miembros de los distintos partidos políticos con representación parlamentaria de cara a la Comisión de Investigación que se prepara para los próximos meses. El documento, además, se puede consultar en la página web del supervisor desde esta mañana.

Coste de la crisis

Uno de los aspectos que analiza el informe es el coste de la crisis, tanto desde el punto de vista del contribuyente como desde el punto de vista de los accionistas. Según las cuentas del Banco de España, los rescates han supuesto un desembolso en capital de 64.098 millones de euros, a los que se habrían de sumar otros 10.390 millones en esquemas de protección de activos (EPA) y otros 1.922 millones en garantías. A este coste para el Estado habría que restar aquello que se recupere con la venta de los activos nacionalizados. A día de hoy la estimación del supervisor pasar por recuperar unos 12.198 millones de euros, si bien en la medida que las ventas de BFA-Bankia, BMN y Sareb están aún pendientes, las cantidades no son más que estimaciones.

Por el momento, los contribuyentes han logrado recuperar tan solo 4.139 millones de euros por medio de las desinversiones y devoluciones gestionadas por el Frob. A falta de confirmar los 12.000 millones que se podrían recuperar vendiendo Sareb y Bankia-BMN, el propio Banco de España estima un coste de unos 60.613 millones para los fondos del Frob y el FGD (Fondo De Garantía De Depósitos).

Al margen de lo público, el Banco de España también pone números al esfuerzo en saneamientos hecho por las propias entidades con cargo a sus accionistas. En total, a finales de 2015 se habrían destinado más de 298.541 millones de euros a sanear los balances de la banca española por medio de soluciones privadas.

Instrumentos regulatorios “claramente insuficientes”

A pesar de que se habían generado unas ciertas expectativas respecto a un informe que evaluara la actuación de las autoridades durante la crisis, lo cierto es que este libro blanco no es más que un trabajo que aglutina por episodios lo ocurrido antes y durante la crisis financiera y bancaria. Apenas se evalúan las actuaciones y el propio Banco de España no realiza autocrítica más allá de reconocer que durante la generación de la burbuja y los desequilibrios que acabaron hundiendo a las entidades se dispuso de “unos instrumentos regulatorios que resultaron claramente insuficientes”.

“Puede plantearse la pregunta de si se podría haber actuado de forma más enérgica, promoviendo las modificaciones legales necesarias para establecer límites a la concentración de riesgos”. No obstante, dicen, este tipo de herramientas macroprudenciales no se contemplaban a nivel internacional y se confiaba en que las entidades eran sólidas para salir de la crisis de forma gradual. Hubo una solvencia mejor para resistir los primeros años pero se mostró insuficiente para resistir la segunda recesión.

Fuentes del Banco de España admiten esta falta de autocrítica y aluden a la propia misión del informe, que en ningún caso es inculpar o exculpar tanto al supervisor como a ninguna otra autoridad implicada en la crisis bancaria y financiera.

Lo que sí refleja el documento, coordinado por el consejero Fernando Eguidazu, son las medidas y herramientas dispuestas por el Banco de España para prevenir y amortiguar la crisis. Así, desde el supervisor se ven con muy buenos ojos decisiones tomadas en el pasado como la prohibición de segregar los vehículos estructurados de los balances o las llamadas provisiones dinámicas (o anticíclicas) que permitieron a los bancos atesorar capital durante la fase de crecimiento y que posteriormente ayudaron a rebajar el coste de los rescates y los esfuerzos de provisiones.

Lo que no entra a valorar el informe es si estas provisiones anticíclicas a su vez retrasaron la toma de decisiones y el abordar la recapitalización y saneamiento de las entidades de manera paralela al resto de bancos europeos. Los autores del informe concluyen que los bancos españoles estaban mejor posicionados al inicio de la crisis, por lo que no se tomaron medidas a la vez que el resto de países. Cuando la segunda recesión obligó a sanear el sector, la ventana de oportunidad se había cerrado y los “manguerazos” a la banca ya no eran tan fáciles de financiar, por lo que España tuvo que pedir el rescate.

El Banco de España estima un coste de 60.613 millones por el rescate a la banca
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